Turismo en Oviedo

Categoria: España

espana-oviedo“Deliciosa, exótica, bella y peatonalizada… Oviedo es como un cuento de hadas”. Así describió Woody Allen la ciudad que le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Desde entonces, el director neoyorquino es la mejor tarjeta de presentación de esta capital, que le homenajeó con una efigie en la calle Milicias Nacionales.

Hacerse una foto con Allen no sólo es un buen recuerdo. Es la evidencia de que Oviedo es una ciudad con arte, un museo abierto con calles rebosantes de esculturas, que la sitúan como segunda, tras Barcelona, entre las ciudades españolas con más obras de este tipo. ¿Las más famosas? El Culus Monumentalibus de Eduardo Úrculo, en la calle Pelayo; el Monumento a La Concordia, en la plaza del Carbayón; y La Maternidad –o La Muyerona– de Fernando Botero, en la plaza de la Escandalera.

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En esta glorieta nacen la calle Uría y la de San Francisco. Esta última te lleva a la Universidad, un edificio renacentista que este año celebra su cuarto centenario. Ya no se imparten clases, pero vale la pena ver el monumento a su fundador, Fernando de Valdés –inquisidor de Felipe II– y el Rectorado.

Frente a la Universidad está la Confitería Rialto (San Francisco, 12. 985 21 21 64), que desde 1926 despacha moscovitas, dulces con almendra y chocolate.

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Una catedral literaria

La calle de San Francisco te llevará al casco viejo y la plaza de la Catedral, con un agradable paseo en el que contemplar sus casas-palacio. Antes de fijarte en el templo, busca la escultura de Ana Ozores, protagonista de La Regenta, que el escritor Leopoldo Alas Clarín ambientó en Vetusta, es decir, en Oviedo.

En la Catedral te gustará la torre, de estilo gótico flamígero (de 10 a 13 h y de 16 a 18 h). Conserva un bello retablo, la capilla del rey Castro y dos joyas asturianas.

Una es la Cruz de los Ángeles, de cedro y oro, ofrecida por Alfonso II en 808. La otra es la Cruz de la Victoria, enarbolada por Pelayo en la batalla de Covadonga. Es de roble y está recubierta de oro, esmalte y piedras preciosas. Ambas cruces celebran ahora sus aniversarios.

Ritmos gregorianos

Callejeando llegarás a otro gran templo, el monasterio de San Pelayo. En él habitan 34 monjas de clausura, las pelayas, que entre rezos y restauraciones de libros, llevan ya ¡5 CD’s de cantos gregorianos! No puedes entrar al monasterio –una lástima, su claustro tiene el primer arco románico de Asturias–, pero sí escuchar cómo cantan en la misa de 7.30 h, la única a la que es posible asistir.

Muy cerca de la Catedral encontrarás el Museo de Bellas Artes de Asturias (Santa Ana, 1-3. 985 21 30 61. De martes a viernes, de 10.30 a 14 h y de 16.30 a 20.30 h. Sábados, de 11.30 a 14 h y de 17 a 20 h. Domingos, de 11.30 a 14.30 h. Entrada gratuita). Ocupa dos edificios: el Palacio de Velarde –siglo XVIII– y la Casa de Oviedo-Portal –siglo XVII–, unidos ambos por una construcción de 1940. En su interior verás obras de Berruguete, Zurbarán, Goya, Zuloaga, Tàpies y otros grandes maestros.

Si continúas por la calle Canóniga y coges la de San Isidoro, llegarás a la plaza del Paraguas, siempre animada, en torno al bar Angelón y El Mateín. En verano, hay terrazas, y durante el año… ¡litros de sidra!

Sidriñas para abrir boca

Si no te apuntas al botellón, sigue hasta la plaza de la Constitución, donde se alza el Ayuntamiento, y disfruta del buen ambiente que se respira en la plaza colindante. Se trata de El Fontán, donde organizan mercadillos los jueves y sábados y un animado rastro los domingos por la mañana. Aquí puedes comprar casi de todo: artesanía, dulces, ropa…

El Fontán es una coqueta plaza rectangular, con viviendas construidas sobre soportales. Tal y como recuerda una placa, Ramón Pérez de Ayala la describía así en Tigre Juan: “Un ruedo de casucas corcovadas, caducas, seniles, vencidas ya de la edad. Buscan una apoyatura sobre las columnas de los porches”. El caso es que ha pasado mucho tiempo desde entonces y hoy es el lugar perfecto para tomar el aperitivo y comer en sus coloridas terrazas.

A esta hora, otra opción es pasear por la calle Gascona, en el centro, también llamada el Bulevar de la Sidra. Aquí hay muy buen ambiente desde el mediodía en adelante y multitud de chigres (bodegas asturianas) donde escanciar una sidriña y comer de tapas. Cualquier sitio es bueno, así que ¡adelante!

15 April 2009 @ 12:12

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